Había una vez una mascota que se llamaba Canela. Era una perrita muy chiquitita y del color canela.
Su problema era que no la gustaba ducharse, pero casi no se había duchado nunca porque su ama, la única vez que ducho a Canela la puso el agua muy frío y la perrita tenía mucho frío.
Un día, no se quería duchar, pero su ama, la obligo. Pero está vez se acordó de poner el agua bien y la gustó mucho.
Y desde ese día se duchó todos los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario