martes, 10 de enero de 2012

LA ESTRELLA DE ORIENTE SIEMPRE SEÑALA NUESTRA CASA EN NAVIDAD

Hace millones de años, se creían que andábamos a cuatro patas pero hoy en día se estudia la evolución humana.
Todo comenzó en Jugalandia, los niños se aburrían y molestaban a los mayores, hasta que un día, Juguete que era el hombre muy sabio, y Muñeca les enseñaron a jugar con las manos para tenerlas ocupadas; y así los mayores aprendían a hacer otras cosas y a recorrer largas distancias en busca de mejores lugares y mejor vida.
Así la familia se distanciaba más y más y los mayores se quedaban mucho tiempo solos.  Por eso Dios trajo al mundo a su Hijo y quiso que su Espíritu viviera entre nosotros y nos enseñó a entrar en el reino de Dios como un niño.
El Espíritu se instaló en los corazones y así la Navidad cogió fuerza uniendo a las familias.
Como Jeguete y Muñeca les enseñaron a no aburrirse, el Niño Dios ordenó a los Reyes Magos que repartieran regalos para celebrar el día de Epifanía.
El Niño Dios, acordó con los niños que tenían que dar mucho ruido y así en la Noche Mágica las viviendas estarían llenas de juguetes.
Entonces dieron mucha tabarra, así obligaron a sus padres a ir a casa de los abuelos. Papá Noel no quiso ser menos.
En gratitud a los niños, por reunir de nuevo a las familias, el Consejo de Sabios les otorgó una carta de derechos (como el derecho a jugar, a tener una familia y a no trabajar mientras son niños).
Aprendieron  que la Navidad es para descansar, reunirse la familia, reflexionar, disfrutar y saber compartir.
La estrella de oriente siempre ilumina nuestro hogar en Navidad para que no olvidemos lo importante que es la familia.

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