Cuando los pastores se alejaron y la quietud volvió, el Niño del pesebre levantó la cabeza y miró la puerta entreabierta.
Un muchacho joven, tímido, estaba allí, temblando y temeroso.
Y Jesús le dijo que se acercase y le dijo que quería tres regalos de él: uno, era el último dibujo que había hecho, pero él muchacho decía que a nadie le gustaba y Él dijo que le tenía que dar las cosas que a nadie le gustaban; otro regalo era un plato y él muchacho dijo que le había roto está mañana pero Jesús dijo que por eso lo quería; Él quería las cosas que había roto para arreglarlas, y el último´regalo que le pidió fue que le dijera lo que había dicho a sus padres del plato y él, avergonzado, dijo a Jesús que mintió a sus padres que les dijo que el plato se le cayó de las manos, pero no era cierto estaba enojado y lo tiró con rabia. Y Jesús dijo que eso era lo que quería oír y desde ese día que viniera a decirle todo lo malo que había hecho y él se lo perdonaría.
FIN.
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